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Gibson Memory Cable: Cinco razones y una ayuda para grabarte cada vez que toques.

Todos hemos sufrido la volatilidad de la inspiración. S, ya sabes: ese momento en que agarramos la guitarra, tocamos sin pensar demasiado en nada, y acaba apareciendo de sopetón algún riff, lick o progresión de acordes realmente excitantes. Pero todos hemos pasado también por ese momento de extrema y estúpida confianza: “bueno, mañana me acordaré de esto seguro”.


Es demasiado bueno como para olvidarlo, ¿verdad? ¡Ah, qué gran error! Al da siguiente, por mucho que nos esforcemos, el riff no vuelve a nuestras manos. Ni siquiera somos capaces de tararearlo correctamente. Y fuimos tan idiotas como para no apuntarlo o, ejem, grabarlo.
 
Como comprobaremos a continuación, no es ésta la única razón por la que tener alguna forma rápida y efectiva de grabarnos cuando nos sentamos a tocar es una gran idea. En estos tiempos que corren, sacar unos minutos para dedicarle tranquilamente a nuestro instrumento entre trabajos, familia, ensayos, sesiones y conciertos (en el mejor de los casos, es decir, que los tengas), puede convertirse en toda una cruzada. Si no un va crucis, directamente. Sacarle el máximo partido a esos minutos es importante y, de nuevo, grabarse ayuda a hacerlo.
 
Afortunadamente, estos tiempos tienen también sus ventajas, aparte de las prisas. La tecnologa es una de ellas, y en este caso, Gibson posee el Gibson Memory Cable, una de esas pequeñas genialidades que nos hacen la vida un poquito más fácil a los guitarristas.
 
Se trata, ni más ni menos, que de un cable de instrumento que lleva incorporada una interfaz de grabación diseñada por Tascam: lo conectas entre tu ampli y tu guitarra, pulsas un botón, y desde ese momento se graba todo lo que toques. As de simple. Y as de potente: en total, 13 horas de grabación continua están disponibles con la tarjeta micro SD de 4GB incluida (en formato .wav, 44.1 kHZ y 16 bits). Cuando quieras cerrar el archivo de grabación en curso, basta con darle de nuevo al botón y continuará grabando en uno nuevo. De esta forma, podrás ir marcando tus mejores ideas, que siempre estarán al final de cada archivo.
 
¿Por qué una herramienta como el Memory Cable puede ser una de las ayudas más útiles para cualquier músico? Te lo contamos a continuación, porque, como decamos antes, grabarse cada vez que tocas es un sana costumbre para, por ejemplo...
 
Mejorar tu técnica: escucharse a uno mismo es algo que todo guitarrista debera hacer de forma rutinaria. Y para ello no hay otra solución que grabar tus sesiones de práctica. Revisarlas después de forma crtica (¡no te tengas ninguna misericordia, el público o tu productor no la tendrán!) se revelará más pronto que tarde como un ejercicio realmente útil: podrás comprobar de forma objetiva aspectos como tu tempo (¿lo mantienes constante o no? ¿te aceleras en exceso cuando te atrapa la emoción?), la afinación (¿presionas demasiado las cuerdas sobre el mástil en pasajes más excitantes o exigentes? ¿afinas bien los bendings?) o la calidad y fluidez de tu vibrato.
 
Demonios, casi podramos decir que el Memory Cable ha nacido para ser tu mejor compañero en esta fase de auto-crtica de tu propia técnica.
 
Guardar riffs: como decamos al principio, nunca hay que fiarse de la inspiración ni mucho menos de nuestra memoria. Si estás tocando, aunque solo sean 10 minutos, y aparece un riff o un lick que realmente te gusta, grábalo. Con el Memory Cable lo tendrás muy fácil: si no lo hiciste al enchufarte a tu ampli, solo necesitarás darle a un botón y volver a tocar ese riff (ahora, no 24 horas después, cuando no lo recuerdes) para que quede almacenado a buen recaudo. Más tarde podrás volver sobre él y revisar si realmente era tan bueno como creas y puede servirte como punto de partida para algo más, o puedes lanzar el archivo a la papelera. Eso s, antes que esto, nosotros preferimos guardarlo en una carpeta de descartes... ¡por si las moscas!
 
Componer canciones: de nuevo volvemos al principio, donde ya habamos dado algunas claves de la importancia de un artilugio tan sencillo como el Memory Cable. Tal vez solo tengas esos 10 minutos que decamos hace un párrafo, pero siempre es probable que la señorita Inspiración llegue en ese preciso momento y te montes un tema completo, desde la intro hasta la coda, en menos que canta un gallo. Créenos que si tenas tu Memory Cable enchufado y grabando, lo agradecerás. Olvdate de apuntar en una libreta, salir corriendo a por la grabadora (¡ya la tienes ah!) o intentar memorizarla (¿de verdad tenemos que repetirlo? ¡no, no, no!). La tendrás almacenada en tu micro-SD esperando ser revisada después en tu ordenador.
 

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